lunes, 13 de mayo de 2019

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Testimonios

El siguiente enlace corresponde a la carpeta donde se recopilan los testimonios de habitantes de la Comuna 13 y testigos, sobrevivientes de la Operación Orión.


https://drive.google.com/open?id=1zWXAEySaiA0PSN9IG-Xy89ms7mUAPBVW

COMUNA 13 - Octubre 2002


Al margen de un conflicto en donde confluyen la cocaína, el narcotráfico y la corrupción, las ciudades, los barrios y los callejones se convirtieron en testigos de una violencia que incluso hoy se sobrepone a la resistencia de muchos que han encontrado en el quehacer la forma de persistir ante el enemigo común para todos: la guerra.
En principio se trató de un conflicto rural que fue desarrollándose en las principales ciudades del país después del asesinato de Pablo Escobar.


Los grupos armados paramilitares y guerrilleros disputaban para comienzos de los 2000 una zona al oeste de Medellín ubicada sobre un costado de las montañas que cercaban la ciudad.
La operación Orión fue la tercera de tres intervenciones por parte de las fuerzas armadas del estado a la comuna 13. La primera; Operación Mariscal, en mayo de 2002, la segunda; Operación Antorcha, en agosto de 2002, y Orión, en octubre de 2002. Intervención militar es como les dicen los canales nacionales. Los libros de historia nos dirán que fueron operativos realizados por el Ejército, la policía nacional y la fuerza aérea, todo avalado bajo una declaratoria de estado del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, como quien dice, para empezar de forma creativa su política de “seguridad democrática”. Este despliegue de bala tenía como objetivo pacificar una zona al occidente del centro administrativo de la ciudad; una montaña llena de campesinos desplazados por la violencia rural, la mayoría venían del Urabá antioqueño. Acostumbrados a vivir del lado ignorado de la sociedad y a padecer las desigualdades sociales existentes, desarrollaron una gran capacidad para organizarse y “defender” sus territorios de las autodefensas unidas de Colombia. Que para ese entonces (y tampoco es extraño ahora) tenían el respaldo —y complicidad— del estado. A estos grupos organizados —y armados— la legalidad los adjudicó a las guerrillas de las FARC y del ELN, (aunque algunos de ellos se autodenominaran como Comandos Armados del Pueblo). Pero lo que ignoran los libros de historia y los canales nacionales es que allí habían hombres, mujeres, niños que nada querían saber de la guerra, pero tenían que dormir con ella.




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